Vamos a la fija, ChatGPT-4 es la última joya de OpenAI. Es como el «hermano mayor» de ChatGPT-3.5, pero con esteroides. ¿Te suena exagerado? Pues, no lo es. Aquí te cuento cómo funciona y por qué tanta bulla con este chatbot. Y si al final te decides a usarlo o no, eso ya es cosa tuya.
Entonces, ¿qué es ChatGPT-4?
Mira, ChatGPT-4 es básicamente una máquina de conversación ultra avanzada. No es solo otro chatbot aburrido que te responde con «sí» o «no», sino que puede mantener charlas bastante inteligentes. ¿Qué lo hace tan especial? Pues que está basado en algo llamado GPT-4, que es un modelo de lenguaje creado por OpenAI y que se alimentó de, básicamente, montañas y montañas de datos. Estamos hablando de trillones de palabras, casi como si le hubieran dado de comer a un monstruo insaciable de información.
GPT-4 no es cualquier cosa. Este tipo no solo entiende lo que le dices, sino que puede responderte como si estuvieras hablando con una persona de verdad. Es decir, nada de respuestas robotizadas. Además, y aquí está el truco, también puede procesar imágenes. Así que si le mandas una foto de tu perro, no se va a quedar en blanco. Le mete cabeza a las imágenes también. Y bueno, ya que estamos, no se queda solo en español o inglés. El tipo se maneja con un montón de idiomas. ¿Te imaginas que en español, en inglés, en francés, lo que sea, te responda con soltura? Pues así es la cosa.
¿Qué tiene ChatGPT-4 que no tenía ChatGPT-3.5?
Buena pregunta. A ver, pongámoslo simple: ChatGPT-4 está mamado. Tiene como diez veces más datos que el 3.5. Es como si ChatGPT-3.5 fuera ese amigo que sabe cosas, pero ChatGPT-4 es el amigo que sabe TODO. ¿Por qué? Pues porque tiene muchos más «parámetros» (así llaman los expertos a la cantidad de información con la que lo entrenaron). Lo que pasa es que, mientras más parámetros tenga un modelo, más sabe. Y ya, eso es todo lo que necesitas saber sobre los números detrás.
Ahora, la otra diferencia clave está en el tipo de datos que le metieron. ChatGPT-4 es un tipo más cosmopolita. Tiene información de muchos más idiomas y culturas que el 3.5, así que no se va a perder si le hablas en español, en chino o en swahili. Y por último, lo que lo vuelve el rey: puede procesar imágenes, cosa que el ChatGPT-3.5 no hace ni de broma.
Ah, y una cosa más. Según OpenAI, la diferencia entre 3.5 y 4 en una charla casual es «sutil». O sea, no es que el 3.5 sea inútil, pero el 4 tiene ese toque de ser más confiable, más creativo, más brillante. Como el que siempre pasa los exámenes con nota alta sin estudiar, mientras tú sufres.
Las limitaciones de ChatGPT-4
Pero ojo, no todo es perfecto. ChatGPT-4 también la caga. Así tal cual. A veces responde cosas que nada que ver. Y eso que en comparación con el 3.5, es menos propenso a inventarse datos (sí, eso pasa, y lo llaman «alucinar», como si el chatbot estuviera de viaje con algo raro). OpenAI dice que GPT-4 alucina un 40% menos que su predecesor, pero igual puede mandarse alguna respuesta que te deje pensando: «¿De dónde sacaste eso?».
Lo que pasa es que, por más impresionante que sea, sigue siendo un modelo que se alimenta de los datos que le dieron. Y, claro, los datos no siempre son perfectos. Si entrenas a un modelo con información sesgada o incompleta, ¿adivina qué? Te va a dar respuestas sesgadas o incompletas. Es como si le enseñaras solo un pedazo de la historia. Y luego está el hecho de que puede dar respuestas erradas en temas que no domina. No es que sea tonto, es que no lo sabe todo. Fin de la historia.
Ah, y lo otro: el potencial para el mal uso. Como te imaginarás, un chatbot que parece humano puede ser utilizado para cosas turbias. Crear fake news, suplantar identidades, manipular conversaciones… En fin, lo de siempre con la tecnología avanzada. La gente que sabe siempre encuentra una manera de torcer las cosas.
¿Y cómo lo usas?
Aquí está lo que te interesa. Si quieres usar ChatGPT-4, lo más sencillo es pagar. Sí, OpenAI ofrece una suscripción llamada ChatGPT Plus que cuesta 20 dólares al mes. ¿Quieres lo mejor? Paga. Así de simple. Con eso tienes acceso a ChatGPT-4 sin hacer fila ni esperar nada. ¿No quieres pagar? Pues hay opciones gratuitas, pero con truco.
Por ejemplo, puedes usar ChatGPT-4 en Bing (sí, Bing, ese buscador que nadie usa, pero que ahora viene con ChatGPT). Para eso, necesitas instalar Microsoft Edge y usar Bing desde ahí. También está la opción de usar Hugging Face, que es una plataforma que ofrece acceso a este tipo de modelos. Gratis, pero no siempre está disponible o te limita un poco.
Y si eres un desarrollador, OpenAI te da la posibilidad de meterte en una lista de espera para acceder a la API de GPT-4. O sea, si quieres integrar esta tecnología en tus propios productos, puedes hacerlo, pero no es inmediato. Te piden que llenes un formulario y expliques para qué lo quieres usar. Algo como una entrevista de trabajo, pero con más burocracia.
¡Ah! Una cosa más que me faltó decir: ChatGPT-4 todavía no está disponible para que lo descargues o lo instales en tu máquina. Lo usas en la nube, en plataformas que lo soportan. ¿Querías instalarlo y usarlo como cualquier app? No, papá. Eso no va a pasar, al menos por ahora.
¿Vale la pena ChatGPT-4?
La verdad, depende. Si eres de los que necesita la tecnología más puntera, que quieres algo que entienda idiomas y analice imágenes como un genio, entonces sí. Pero, si con ChatGPT-3.5 te sientes cómodo y no te hace falta esa potencia extra, igual estás bien.
En fin, cada quien verá si se quiere gastar 20 dólares o aguantar con las opciones gratuitas.





